viernes, 13 de junio de 2025

Capitulo 9

 Este corto final de Mi planta de naranja lima es una despedida llena de melancolía, gratitud y conciencia. El narrador, ya adulto, recuerda con ternura al portugues, la cual fue su figura paterna que le enseñó el valor de la dulzura en medio del dolor. A sus 48 años, admite que muchas veces aún se siente como aquel niño sensible que buscaba consuelo en las pequeñas alegrías. Esta reflexión nos invita a pensar en lo importante que es proteger la infancia, no solo físicamente, sino emocionalmente, y cómo las experiencias marcadas por el dolor temprano dejan huellas que acompañan toda la vida.




II PARTE- CAPITULO 8


 En este conmovedor capitulo de Mi planta de naranja lima, Zezé enfrenta una realidad emocional muy profunda, la reconciliación con su padre biológico tras haber perdido a su figura paterna más querida, el Portugues. Su padre intenta consolarlo con promesas de una vida mejor  una casa grande, seguridad, muchos árboles que podrá llamar suyos, pero para Zezé, nada de eso tiene valor. Ya ha vivido una pérdida irreparable: su planta de naranja-lima, símbolo de su infancia, su imaginación y su vínculo más puro con la ternura, ha sido cortada. Y con ella, se siente como si se hubiese extinguido algo esencial dentro de él. Esta escena nos deja una reflexión amarga y poderosa: hay heridas que ni el tiempo ni las promesas pueden sanar por completo, y cuando un niño pierde su refugio emocional, crece de golpe. A veces, los adultos ofrecen soluciones materiales cuando lo que un niño necesita es ser visto en su dolor.



II PARTE CAPITULO 7


 En este fragmento de Mi planta de naranja-lima, se relata explícitamente el doloroso momento en que Zezé, un niño sensible y lleno de imaginación, se entera del accidente de su querido amigo el portugués.La noticia lo sume en una profunda tristeza que afecta gravemente su salud física y emocional, llevándolo al borde de la muerte. Solo el amor y la dedicación de su hermana Gloria, junto con el apoyo de vecinos y amigos, logran devolverle poco a poco el deseo de vivir. Esta historia nos muestra con crudeza cómo un niño puede experimentar el duelo de manera intensa y real, y nos recuerda la importancia del afecto, la empatía y la contención familiar en los momentos más oscuros. A veces, una pérdida nos cambia para siempre, pero también puede enseñarnos el poder de los lazos que nos sostienen.



II PARTE- CAPÍTULO 6


En esta parte de la historia, Zezé y el portugués el cual  continúan fortaleciendo su vínculo a través de una conversación íntima y afectuosa. Portuga le cuenta sobre su infancia solitaria, sobre las parras, las vendimias y sus recuerdos del pasado. Zezé lo escucha con admiración, deseando que su compañía nunca termine. El niño, con una ternura desbordante, le confiesa cuánto lo necesita en su vida y cómo lo incluye en todos sus sueños. Esta necesidad de afecto revela una vez más lo profundo de su herida emocional y el vacío que ha dejado el maltrato y la soledad.

Zezé también comparte sus sueños de futuro: tener muchos hijos a los que jamás les pegará, darles libertad para ser lo que quieran, y llenarlos de amor, juegos y Navidad. Esos deseos tan detallados reflejan claramente su anhelo de romper con el ciclo de violencia y construir un mundo más t


ierno y justo. Luego, Totoca, su hermano, le da dos noticias importantes: una buena, que su padre ha conseguido empleo y podrán salir de la pobreza; y una mala, que van a cortar su planta de naranja-lima para ampliar las calles.Zezé se desmorona ante la posibilidad de perder a su confidente vegetal, su único refugio emocional antes de conocer al portuges. 





II PARTE- CAPÍTULO 5

Aqui se cuenta la historia de un niño que, después de haber sido duramente castigado por su padre, cae en una profunda tristeza. Aunque su familia comienza a tratarlo mejor, él se siente vacío, sin ganas de jugar ni hacer lo que antes le gustaba. Se siente incomprendido y juzgado, como si fuera un “niño malo” o un “Niño-Diablo”. La única persona con la que logra desahogarse es el Portuga, un cochero que lo escucha con cariño y atención. Durante su conversación, el niño le confiesa que ha pensado en quitarse la vida lanzándose al paso del tren. El Portuga, alarmado, lo abraza, lo consuela y le propone ir a pescar para animarlo, logrando devolverle algo de esperanza.


Este relato refleja de forma muy clara cómo el maltrato físico y emocional puede afectar profundamente a un niño. A pesar de ser pequeño, el protagonista tiene una gran sensibilidad y se siente herido por los castigos y las injusticias que vive en su casa. El hecho de que piense en la muerte como una salida muestra la gravedad de su dolor emocional. A la vez, la figura del Portuga demuestra lo importante que puede ser la empatía, el cariño y la escucha en la vida de un niño. A veces, una sola persona que lo trate con amor puede hacer una gran diferencia y ayudarle a salir de la tristeza. El texto deja una enseñanza clara: los adultos deben cuidar cómo tratan a los niños, porque sus palabras y acciones dejan huella, para bien o para mal.



II PARTE - Capitulo 4

 Este capítulo nos confronta con la profunda vulnerabilidad de la infancia, donde los sueños más inocentes pueden romperse con la violencia más injusta. Zezé, en su deseo por crear su primer globo, representa la esperanza, la imaginación y el anhelo de reconocimiento en un entorno marcado por la dureza y la falta de comprensión. Las palizas que recibe no solo hieren su cuerpo, sino también su alma, dejando cicatrices invisibles que lo obligan a crecer antes de tiempo. La historia nos invita a reflexionar sobre el poder que tienen los adultos para construir o destruir el mundo emocional de un niño, y sobre la necesidad urgente de ternura, empatía y respeto hacia la niñez, que no solo necesita cuidado físico, sino también amor y validación.




lunes, 19 de mayo de 2025

II Parte- Capitulo 2



 La Conquista

Este capítulo, sin duda, se ha convertido en mi favorito hasta el momento, al inicio empezó arrastrando una sensación amarga por lo ocurrido en el capítulo anterior. Lo que más me ha impactado es cómo el señor Portugués, que antes parecía un enemigo para Zezé, termina convirtiéndose en alguien a quien querer. Es impresionante cómo cambia la percepción de este personaje.

Al inicio del capítulo, vemos a un Zezé totalmente distinto, avergonzado, lleno de temor, evitando pasar por el lugar donde sufrió aquella humillación que hasta pensó en crecer y matar a ese viejo , hay un cambio notorio en su comportamiento. Pero como Zezé no puede evitar ser él mismo, una nueva travesura lo lleva a lesionarse gravemente el pie. Lo que más me sorprende es la fortaleza que demuestra frente al dolor; no cualquier niño tendría esa capacidad de aguantar un dolor tan agudo sin romperse en llanto. Es como si estuviera acostumbrado al sufrimiento físico, que ya en si es su día a día

Por dicha, su hermana Gloria llega para auxiliarlo. Esa escena en la que ella lo acompaña y muestra un rayo de ternura para Zezé que muchas veces se siente desprotegido. Cuando él le dice que siente que no lo quieren, es como si eso es lo que el mundo le da a entender. Es una confesión profunda, una expresión directa del abandono emocional que siente. Zezé no solo cree que no lo aman, sino que interpreta que los demás se desquitan con él, que lo usan como un saco de boxeo para explotar sus frustraciones.

El momento en que Zezé empieza a confiar en él, a conversar, a sentirse acompañado de verdad, es precioso. Es como si por fin encontrara a un adulto que lo ve, que lo escucha, y que le ofrece un cariño distinto, no impuesto ni por obligación familiar, sino por elección. El señor Portugués se convierte en una figura inesperada de afecto y comprensión, y eso le da un nuevo respiro emocional a Zezé.

Capitulo 9

 Este corto final de Mi planta de naranja lima es una despedida llena de melancolía, gratitud y conciencia. El narrador, ya adulto, recuerda...